Entradas de Abril, 2007

Aouir III y Marrakech II

7-4-2007, sábado.
Hoy se han dado las mejores condiciones del viaje para coger olas, lo cual no quiere decir que fuesen estupendas. Sin embargo me he levantado tarde y cuando he subido a la terraza, sobre las 8:00, para ver las olas me ha parecido que estaba como los demás días anteriores. Así que con esa chusta de olas he decidido desayunar tranquilamente y escribir un poco el diario.

Caracolillos

A las 10 vuelve Cercata flipando con las olas que ha pillado en Anza. Voy hasta la playa a ver cómo está la cosa. Parecido a los días anteriores pero con una serie de mayor tamaño que viene de vez en cuando. Como todo el mundo por esta zona parece estar ansioso, los picos cercanos están petados, así que prefiero dar un paseito desde el pico 12 hasta Banana Village y ver desde el acantilado los cursos de surf. Es hora de marcharse, cogemos el bus y después en Agadir y petit taxi hasta la estación de bus.

En el bus a Agadir

Allí comemos unos bocatas de kefta (albondiguillas de carne picada).
El bus sale a las 14:00 y tardará unas 5 horas en llegar a Marrakech. El viaje es agradable a pesar de las estrecheces y de los vómitos de los pasajeros contiguos. Atravesamos por un lateral el Alto Atlas, dejando a la derecha sus nevados picos. La carretera está atestada de camiones lentísimos y el autobus adelanta continuamente a las caravanas que se forman adornadas con ritmos de bocinas. El paisaje es duro, el sol pega fuerte, el aire es frio y la tierra, se un fuerte marrón rojizo, se resquebraja en barrancos, laderas y montañas. Ocasionalmente, más a menudo según nos acercamos a la planicie de Marrakech, aparecen extensos verdes primaverales.

Camino de Marrakech

A mitad de camino paramos en una zona de servicio con cafeterías, tienduchas, incluyendo un coche tienda, carnicerías y un lugar donde te hacen a la brasa la carne de la carnicería. Como no sabemos cuánto tiempo para el bus nos quedamos con las ganas, sobre todo Oier, que visto unos pollos con muy buena pinta.

Area de servicio

Llegamos a Marrakech a la puesta de sol. Vamos al CTM, donde habíamos dejado pagadas un par de habitaciones. Tal y como imaginábamos las han completado todas, sin respetar nuestra reserva. Como ya estamos acostumbrados a estas situaciones optamos por tomar una postura de ‘aquí no me muevo hasta que busquemos una solución’ acompañada de buen humor y bromas. No es cuestión de ponerse dramático en el país del descojono.

Nos consiguen una habitación en casa de una familia por 300 MAD. Tras un paseito por las callejuelas acompañados por la señora de la casa y Anas, su hijo, llegamos al Riad compartido donde viven. La acogida es muy agradable y nos instalamos los 4 en la habitación de algún miembro de la familia, que se ha olvidado el ordenador encendido. Nos vamos a cenar a la plaza. En un puesto comemos un plato de cordero que incluye casqueria, en mi caso partes de teta. Buscábamos tangín, especialidad de cordero, pero se les ha acabado. Más tarde cenamos en otro puesto una comida muy poco rica y bastante cara. Vemos los corrillos que se forman y después de un té en una terraza a dormir.

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Marrakech III

8-4-2207, domingo.
Me levanto pronto y voy a la plaza a por un té. Vuelvo al Riad para que me digan donde hay un Hamman. Un niño me hace de guía. Este Hamman es un poco caro, 100 MAD por todo masaje incluido. Primero estoy un buen rato sobre una piedra bien caliente hasta que llega el masajeador. Primero un suave masaje con aplastamientos incluidos. Después me enjabona el cuerpo y lo prepara para pasar el guante para exfoliar. El frotado de piel es intenso y me salen unas buenas morcillas de piel. A ello contribuye que quizás me haya quemado ligeramente estos días. Por último viene el enjabonado y lavado del pelo. Para terminar el masajeador me tira varios cubos de agua para aclararme y quitar todas las pielecillas que me ha quitado. El hamman es un gustazo y te deja como nuevo, pero me gustó más el de Asilah, hace 4 años. Después de pasar por el Riad vuelvo a la plaza a desayunar, donde me recoge Cercata para ir al Riad y llevarnos las mochilas al CTM donde las guardaremos hasta las 5, hora de marcharnos. Tenemos tiempo para hacer un poco de turismo y de shopping. Vamos por una calle que sale hacia el sur de la plaza, en dirección a la Kasbah. De camino vemos un oloroso mercado de frutas y verduras.

Oloroso mercado

Llegamos a las Tumbas Saadies, pero están cerradas. Callejeamos por la Kasbah y compro unas tablillas pintadas con marroquies en chilaba. Cercata compra una cobra de pega y se dedica a hacer el payasete en una terraza. Caminamos cerca del Palais Royal y llegamos a una placita cercana al Palais Badii donde comemos un pequeño tajin y unas lentejas. Tras visitar el ruinoso Palais Badii nos vamos al zoco de compras. Que dificil es a veces gastarse el dinero. Tengo unos 1000 MAD que me sobran y quiero gastarlos en compras pero no veo nada que me guste mucho dentro de la poca variedad de artículos que veo. Finalmente compro un cuenco de nogal por 80 MAD tras un regateo que comenzó en 180 MAD. También compro una cuchara de madera. No da tiempo para más, el zoco está atestado de turistas y al final cansa un poco.

Los incansables encantadores de serpientes

Vamos al CTM a coger las mochilas, nos despedimos de Oier y Aitziber, que vuelven mañana, y al aeropuerto. Tras negociar el taxi por 80 MAD (le vamos pillando el callo). El avión se retrasa 2 horas y media, nos vamos acostumbrando a estas cosas. La espera se hace más amena por la charla con un grupo de chicas. Llegamos a Madrid y estamos con todo a la salida del aeropuerto a las 1:45 de la noche, 15 minutos más tarde de la hora a la que sale el último bus para Bilbao. Optamos por un hotel barato, el Hostal Regional, para dormir unas horas.

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Madrid-Bilbao, fin del viaje.

9-4-2007, lunes.
Cogemos el bus de las 10:00 desde donde escribo esta última parte del diario de este viaje. Una pena que no hubiera más olas, pero ha estado muy bien. Marruecos es un hermoso país.

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