Entradas de Agosto, 2007

Munich I

El viernes 17, salimos de Bilbao a las 9:30 en un vuelo directo de Spanair. Al despegar vemos las olas de Sopelana, en las que están compitiendo los del campeonato de BodyBoard. Seguro que está Cercata de espectador, aunque un poco difícil verle a esta altura.
El avión vuela por encima de los Pirineos hasta la altura de Jaca, donde toma dirección Noreste. En ese momento vemos el lago de Sallent de Gallego, donde hace unas semanas hemos estado en el Festival Pirineo Sur. También se distinguen perfectamente el macizo del Balaitus, punto de origen de una travesía que realicé con mi amigo Markina hace ya unos cuantos años. Disfruto del vuelo sobre Francia viendo sus campos y varias ciudades pero al llegar a los Alpes está todo nublado. Solo las montañas más altas sobresalen por la capa de nubes.
Desde el modernísimo y cuadriculado aeropuerto cogemos un bus que nos deja en la Estación Central de Munich. Allí cogemos un taxi que nos lleva hasta este hotel. Resulta que el trayecto es bastante largo, pensábamos que el hotel estaba más cerca del centro, las distancias engañan en Google Maps.
Después de descansar una horita nos vamos a visitar la ciudad. Llegamos a Marien Platz, que es el centro turístico por excelencia, donde se encuentra la catedral.

Marien Platz

Callejeamos por los alrededores aspirando el ambiente tan animado de un viernes por la tarde en pleno centro turístico y comercial de la ciudad. Nos pasamos por el Viktualien Markt donde hay numerosos puestos con todo tipo de productos: frutas, hortalizas, quesos, salsas, carnicerias y charcuterias repletas de salchichas, etc.

Viktualien Markt

Hay también animadas cervecerías al aire libre que consisten en multitud de mesas apiñadas y repletas de gente con grandes jarras de cerveza. Hay también personas vestidas con trajes típicos.

Gran tiroles

En un garito comemos un surtido de salchichas y carne con una bola de patata.
Callejeamos por la Neuhauser Str. Repleta de comercios tipo Zara, HM y demás, y plagada de gente comprando o visitando la ciudad. Vamos hasta Odeonsplatz donde tomamos un café.

Odeonsplatz

Más tarde bajamos por la Thertines Str. Hasta Marien Platz. Por el camino hemos entrado en un moderno centro comercial con una decoración muy cuidada y tiendas como MUJI.
Ya en Marien Platz cogemos información sobre excursiones en el centro de Turismo. Cogemos el Metro de vuelta a Ostbahnhof donde compramos pan, batidos, fruta y yogures para cenar junto con el queso Emmental que hemos comprado en Viktualien Markt.

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Munich II

Nos levantamos sin prisa con intención de ver si era posible alquilar un coche para hacer una excursión por lo castillos y lagos. Para ello vamos a la Estación Central, donde hay varias empresas de alquiler de vehículos. Desistimos del plan porque son muy caros o no hay disponibles. Así que vamos a continuar nuestra visita por Munich.

Vamos directamente al Museo de Arte Moderno (Pinakothek der Moderne). Resulta que el museo es más grande de lo que esperábamos y nos llevará visitarlo unas 4 horas, con paraada para comer incluida en la cafetería del Museo. Lo que más me ha gustado es una exposición temporal de fotografía titulada: ‘Humanism in China’. Son cientos de fotos de carácter documental sobre la vida en la actual China, especialmente la rural, haciendo hincapie en las relaciones sociales, las costumbres, los deseos y las condiciones laborales de los chinos.

Pinakothek

También es destacable el espacio arquitectónico del Museo, articulado entorno a un luminoso atrio central que distribuye las exposiciones por espaciosas salas. Resulta espectacular el montaje de presentación e inicio de una exposición dedicada al diseño industrial y de objetos, desde coches u ordenadores hasta mobiliario o zapatillas deportivas.

Museo

Después de la agotadora visita nos tumbamos un rato al sol en el fresco cesped que hay frente a las pinacotecas de arte viejo y nuevo.
Continuamos la visita yendo a los jardines de la Residenz, antiguo palacio imperial.

Residenz

Muy agradables en este día soleado y repletos de gente que visita la ciudad o simplemente pasea al aire libre. Más tarde pasamos por Maximiliam Str. Parece que es la calle de los pijos. Hotelazos, tiendas de marcas carísimas, muchos descapotables y deportivos, grupos de mujeres arabes lujosamente vestidas (¿esposas de algún jeque?), etc. La calle nos conduce hasta el puente Maximiliam sobre el río Isar.
Ahora nos dirigimos hacia la zona al este de Marien Platz, que es la última que nos queda por pisar del nucleo central de la ciudad. Agradables y tranquilas calles, más pensadas para el peatón que otras por las que hoy hemos andando.

Después de un descanso en una terrazo y un café. Más tarde entramos en un Rolling Sushi bar, donde catamos unos cuantos y nos quedamos embobados mirando la fila de sushis en su eterno deambular. También nos tomamos una cerveza japonesa.

Es hora de ir al famoso Hofbräuhaus. Se encuentra en una zona bastante animada con varios restaurantes y cervecerias. El local está repleto, es sábado a la noche, e increiblemente animado.

Hofbrauhaus

Un grupo de tiroleses forma una animosa orquesta que toca de vez en cuando y enciende los espíritus cantores de los grupos de comensales. El espacio es amplio, con techos altos y decorados, está plagado de los ruidos de las charlas, risas, cánticos y demás griteríos que emiten los miles de personas que se congregan aquí.
Encontramos una mesa cerca de la orquesta. Las mesas son amplias, por lo que como pareja tenemos que compartirla con otros comensales: una pareja de amigas alemanas, un matrimonio alemán-inglés y un par de amigos alemanes, llamados Tibor y Andy. Cuesta bastante pedir, la camarera va y viene cargada de jarras vacias y llenas. Parece frágil pero lleva con relativa soltura unos cuantos kilos en vidrio y líquido (calculo que entre 15 y 18 kilos cuando las jarras están llenas). Conseguimos finalmente que nos sirvan 1 jarra de litro y otra de medio junto a unas salchichas blancas y el típico pan salado de Munich.

Nos vamos animando y entablamos conversación con nuestros compañeros de mesa Tibor y Andy. Más bien con Tibor, que habla mejor inglés. Nos cuenta varias cosas interesantes, como que al brindar hay que dejar la jarra un segundo en la mesa antes de beber. Una costumbre adquirida de los viejos tiempos en los que los granjeros tenían que esperar a que el jefe y propietario bebiera primero.

Hoy hemos decidido que saldremos de marcha por la noche para celebrar mi cumpleaños que es el domingo. Así que les preguntamos donde hay una zona para salir de copas y bailar. Nos comentan que ellos van a ir a una zona de marcha y nos invitan a ir con ellos. Cogemos el Metro y rápidamente llegamos a Ostbahnhof, que es donde está la zona. Es un área de aspecto industrial repleto de discobares de todo tipo. Andy y Tibor nos llevan a unos llamado ‘Coyote’, pero parece que es pronto y no hay demasiada gente.

Andy, Ixo y Hafo

Más tarde vamos a uno cubano que hay al lado y a otro latino. Hay que pagar entrada y te ponen un sello para que puedas cambiar de uno a otro bar. Nos pasamos unas horas bailando y bebiendo hasta que nuestros amigos se tienen que ir porque el último tren que les lleva a casa no espera. Ixo y yo cogemos un taxi hasta el hotel que no está muy lejos de esta zona.

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Munich III

Hoy domingo nos levantamos tarde, con un poco de resaca. Yo voy a comprar algo de desayunar y lo mejor que consigo es un arroz frito de un chino cercano al Hotel.
Más tarde nos vamos a alquilar unas bicis cerca de Hofbräuhaus. Conseguimos dos bicis muy molonas por 7 € el resto del día. Nos dirigimos pedaleando hacia Odeonsplatz. Allí nos metemos por los patios de la Residenz.

Subimos por Ludwig Str. hasta que a mitad de calle nos metemos en el gran parque de los Ingleses (Engishcher Garten).

Según nos metemos en el parque nos quedamos alucinados por varias razones: lo inmenso y espacioso del propio parque y sobre todo por la actividad tan variada que se desarrolla en él. Hay gente tumbada, paseando, andando en bici, jugando a fútbol, a la petanca, al beisbol, practicando capoeira, incluso un grupo de negros está tocando un ritmo de percusiones. Nos internamos en tan variopinto parque y nos encontramos con la zona de la Torre China.

torre china munich

En ella hay una orquesta tocando canciones clásicas y populares de Alemania. Alrededor de la torre hay varias cervecerías con cientos de mesas y personas comiendo y bebiendo grandes jarras de cerveza. Tenemos bastante hambre así que aparcamos las bicis y al ataque.

que rico

Pedimos un rollizo codillo acompañado de la bola de patata y la ensalada de col típicas.

que rico rico

También patatas asadas y una hamburguesa y una rodaja de un pastel de carne asado. La comida nos entra de maravilla y nos vamos a tumbar un rato al césped cercano al grupo rítmico de antes. Yo quiero seguir viendo el parque, así que voy hasta la zona sur cerca de la casa de te japonesa. Cuando regreso con Ixone seguimos la excursión.

Nos encontramos a un chico que lleva una tabla de surf. Cuando íbamos al hotel, el primer día en Munich, me pareció ver a un surfista en traje de neopreno y mojado, como recién salido del agua. Una visión bastante extraña teniendo en cuenta que el mar queda un poco lejos. Así que le preguntamos a este chico que lleva la tabla hacia dónde va y si es que existe algún sitio para surfear aquí en Munich. Nos dice que hay una ola que se forma en el río, justo al cruzar un puente al lado del Bayerische Museum. Raudos y veloces buscamos el sitio y lo encontramos, y nos quedamos flipados.

Un pequeño río, de unos 15 metros de ancho, pero con bastante caudal, forma una ola en la que surfean de un lado para otro hasta que se caen. Los surfistas se ceden el turno de forma bastante ordenada, así que parece que no hay muchas disputas en el pico. Después de estar viendo las piruetas que hacen seguimos hacia la parte norte del parque.

Allí hay un lago enorme con más cervecerías en la orilla. Más tarde nos dirigimos hacia el estadio olímpico. Allí hay bastante animación, barracas, puestos de comida y bastante gente. La arquitectura es fantástica pero tenemos prisa y no podemos detenernos todo el tiempo que nos gustaría.

Tenemos que devolver las bicis antes de las 8, así que nos pegamos una buena paliza para llegar a tiempo.

Después de devolver las bicis, como estamos tan sedientos, nos metemos en un MacDonald´s a bebernos medio litro de refresco cada uno. Nos volvemos al hotel y de camino compramos yogures y leche para cenar. También un pan con frutos secos y un queso fresco muy sabroso.

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