El viaje a Costa Rica 2006

Potrero, Brasilito, Conchal, Tamarindo, Nicoya, Carrillo y Sámara

18 de agosto de 2006, Viernes, 17:44 horas. Apartamentos Los Sueños. Sámara.

Ayer fue un largo día de coche y playa. Empeñados en empezar a ver cosas y cosas hicimos una road-movie por las playas de la zona comprendida entre Potrero y Playa Langosta. Pero antes de esto nos encaminamos rumbo a la reserva Santa Rosa. Recorremos unos 40 Km. de la Interamericana hacia el norte. En la entrada del parque nos informan de que la carretera hasta Playa Naranjo (meca del surf con su Roca Bruja) está muy mal y no se hacen responsables de lo que le pase al Jeep. Como además serían varias horas de camino, decidimos ir directamente a las Playas. También desechamos visitar el Rincón de la Vieja, otro volcán activo, por razones similares. De camino a Brasilito, nuestra primera parada, recorremos un camino lleno de baches y con muchos tramos sin asfaltar en las que se levantan enormes nubes de polvo. Brasilito es un pequeño pueblecito con mucho encanto: vida tranquila y chabolismo más o menos cuidado con viviendas pobres al borde de la playa por donde pasean las gallinas. Al final de un caminito paralelo a la playa nos damos un chapuzón.

Brasilito

Tenemos que salir corriendo del agua porque Ixone se queja de unos picores en las piernas. Nos acercamos a la farmacia donde nos dicen que los causantes son los llamados ‘hilitos de oro’. Con un pinchazo en el culo se arregla todo. De nuevo en camino, esta vez llegamos a Playa Flamingo que junto con playa Potrero forman un pequeño cabo, en el que hay una colina desde la que se ven las dos playas. La colina esta plagada de residencias de lujo. Volvemos atrás, repitiendo Brasilito, para ir hacia Conchal. Desde Brasilito una divertida carretera que es la playa llega, después de subir una escabrosa subida, a Conchal. Esta playa es la más blanca que hemos visto hasta ahora, también la más bonita, por la cantidad de conchas que forman la arena. Hay mucha gente haciendo snorkel, ya que las aguas son muy transparentes.

Conchal

Seguimos el camino que nos ha traído aquí y un guarda nos dice que se puede llegar hasta Playa Grande, otra meca del surf. Resulta que este camino atraviesa el Parque Nacional Las Baulas. Es un camino de arena, entre la selva y la playa, y nos conduce a un restaurante a pie de playa bastante idílico. Nos metemos entre pecho y espalda un crujiente y sabroso pargo rojo, tras rechazar la langosta, demasiado cara, que estaba a punto de llegar. Tras recorrer unos cuantos Km. más de baches y selva, en la que vemos un coatí (creemos) llegamos a Playa Grande. Después de un primer intento de ver la playa, en el que unos cuantos cangrejos rojos acechan desde sus agujeros en la arena, conseguimos ver la mítica playa surfera. Nos decepciona un poco, la mar esta picada y rota y las olas no son como para tirar cohetes. Ponemos rumbo a Tamarindo o también llamado TAMAGRINGO en medio de otro chaparrón al atardecer.

Lluvia cerca de Tamarindo

Cuando llegamos a Tamarindo ya estamos cansados de tanto coche y decidimos buscar alojamiento. No hay suerte, todo es demasiado caro o cochambroso y después de varias vueltas decidimos irnos. La playa es muy bonita y se ve bastante ambiente de surf, pero no nos acaba de gustar del todo. Nuestro destino será Santa Cruz donde según la guía hay alojamientos baratos. Tenemos suerte y encontramos CABINAS PERMONT, un sitio a pie de carretera con habitaciones espaciosas y limpias y sábanas blancas! (una rareza por estos estampados lares) Al otro lado de la carretera hay una soda donde tomaremos uno de los casados más ricos hasta ahora. Después de un buen descanso Ixone me corta el pelo en el agradable patio al sol de la mañana. Seguimos de viaje esta vez a Nicoya donde paramos a desayunar. Al salir del parqueo le damos un roce a un carro rojo aparcado. Nos bajamos y el tranquilo dueño nos explica las dos posibilidades que tenemos. Podemos ‘arreglarlo’ entre nosotros o bien llamar al oficial de tránsito para que tome nota y dar parte al seguro. La segunda opción puede que nos lleve toda la mañana, así que el del carro rojo llama a su mecánico para que vea la avería y calcule el gasto del arreglo. El tipo en cuestión llega en bici bastante rápido y nos presupuesta 60 dólares, precio de ganga. Como hemos pagado un seguro extra a todo riesgo decidimos dar parte al seguro llamando a MAPACHE. Al final es más lento el tramite de la llamada telefónica que el tiempo que tardan en venir los oficiales. Mientras invito al del carro rojo, a su compañera y a su amigo vaquero a un güisqui, un licor y una birra, para que la espera se haga más suave. La verdad es que el del carro rojo es bastante majo, nos cuenta que es ingeniero, que es autónomo y que como ayer estuvo de copas hoy llamó al trabajo diciendo que estaba enfermo. Muy majo la verdad, a Ixone le sorprendió la naturalidad con la que aceptaron la invitación, a mí me sorprendió más que pidieran güisqui a las 11 de la mañana. Los dos policías hacen rápido su trabajo. Uno de ellos, de gélida mirada, conversa conmigo mientras Ixone hace el papeleo.

Accidente en Nicoya

Después del jaleo vamos a ver el flamante puente de ‘La Amistad de Taiwan’ sobre el río Tempisque. Al parecer el puente se construyó mal, esta algo curvado, y para probarlo llevaron un montón de camiones cargados de piedras y máquinas pesada a ver si aguantaba. El nuevo destino será Sámara, a donde conduce una carretera asfaltada pero con unos baches y socavones de llanto y risa. El pueblo tiene muy buena pinta y se respira un aire muy agradable y tranquilo. Por si nos gusta más vamos hasta Carrillo.

Playa de Carrillo

En su playa de postal llena de cocoteros nos damos un buen baño y nos dejamos mecer por las olas tumbados en la arena. De vuelta a Sámara buscamos cabinas en bastantes sitios, sin prisa. Al final nos decidimos por este apartamento, un poco caro (40 $) pero con cocina, aire acondicionado, tele, etc. y además bastante limpio.

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Sámara

19-08-2006, Apartamentos Los Sueños, Sámara, 22:00 horas.

Hoy ha sido mi cumpleaños. Me he levantado pronto para llamar a la hora de comer a la familia y que me felicitasen. Después hemos dado un paseo por la playa tras un suculento desayuno con olorosos mangos.

Desayuno con mangos y papaya

El paseo ha sido largo, con baño y búsqueda de piedras, conchas y corales incluido. Como el sol pega bastante fuerte, a pesar de ser las 10 de la mañana, parece que nos quemamos un poco.

La playa de Samara

Decidimos recambiarnos de alojamiento pero no encontramos algo que nos guste y lo que nos gusta está completo. Nos vamos de excursión a Nosara. Son 3 Km. pero tardamos un poco más de una hora debido a la multitud de baches y socavones. Además cruzamos nuestro primer río en nuestro super JIMMY, justo cuando empieza a llover. Se va a pasar todo el día lloviendo, por momentos de forma torrencial. Llegamos a Nosara y no vemos nada especialmente de nuestro gusto, además es una zona con casas muy dispersas y playas bastantes iguales a las ya vistas. Decidimos volver, ya que seguir hasta Ostional puede ser arriesgado, hay que cruzar varios ríos y llueve bastante. De vuelta nos paramos a tomar un refrigerio en un bar de carretera, tipo Oeste, con un viejo que junto a la escasa parroquia del local están viendo el Golf por la tele de cable. Llegamos de nuevo a Sámara y nos alojamos en el mismo apartamento de ayer. Como hoy es mi cumpleaños y hay que celebrarlo nos vamos a cenar bien. Nos comemos, en el español restaurante ‘Las Brasas’, 3 langostas al ajillo precedidas por guacamole y un cocktail de gambas, todo regado por un blanco del Penedés. La broma sale por 43.000 colones, 86 $, prácticamente la mitad del sueldo medio de un tico. Parece que hoy nos ha tocado ir de ricos. Después de la cena compramos más mangos para el desayuno de mañana. La verdad es que disfruto más desayunando mangos que cenando langosta.

Langostas en Las Brasas

Después nos vamos a tomar una cerveza a un bar de copas que hay en la calle principal (la única prácticamente) de Sámara. Hay un curioso ambiente rasta-tico mezclado con guiris sudorosos (yo me incluyo). Hay un concierto rasta y pasamos un rato diferente de lo que hemos vivido hasta ahora en Costa Rica. De vuelta a casita a descansar y dormir.

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Sámara, Maravilla, Montezuma, Ferry y Manuel Antonio

21-08-2006, lunes, 20:40 horas. Cabinas Ramírez. Manuel Antonio.

Hemos tenido un par de días de coche. Haciendo Kms y parando aquí y allá. El domingo, ayer, antes de salir nos dimos otro paseo y baño en la amplia playa de Sámara. De camino a la playa vimos a unos cuantos monos araña en unos árboles al lado del camino. Estaban comiendo hojas y moviéndose de un árbol a otro haciendo todo tipo de monerías. Estuvimos embobados un buen rato mirándolos, a veces a 3 o 4 metros de distancia, cuando bajaban a las ramas más bajas. Se les podía ver la expresión y los ojos perfectamente, se les veía bastante tranquilos, a su aire. Después del baño, ya con el coche, nos acercamos a fotografiarles y grabarles en vídeo. Esta vez estaban comiendo los frutos de un árbol más alto y los dejaban caer al suelo desde lo alto. Empezamos un largo viaje que nos llevará desde las 12 hasta las 7 de la tarde. La primera parte del camino, Carrillo/Santa Marta/San Miguel/Maravilla/Hojancha es un auténtico rally por la selva. Atravesamos paisajes donde lo único que hay es la carretera, a punto de ser rebasada por la exuberante vegetación. Son muchos baches, traqueteo, saltos, barro, etc. pero es divertido, por lo menos al principio.

Gente en Carrillo

Tampoco son muchos Kms, pero las distancias por estos caminos son relativas. En San Miguel cogemos a un hombre y lo llevamos hasta Maravilla. Es parco en palabras, pero sorprende, las pocas que dice, como de diferente se puede utilizar un lenguaje. Desde Hojancha hay pista asfaltada pero tampoco podemos avanzar mucho porque cae una tromba de agua de impresión. Después de varios poblachos llegamos cerca de Carmina, donde no entraremos, y comemos en un chino a pie de carretera que tiene una especie de pequeño parque acuático donde los niños se bañan bajo la lluvia. Nos comemos, entre otras cosas, unas alitas de pollo riquísimas. De nuevo en marcha: Jicaral, Lepanto, Playa Naranjo, Paquera, Cubano y Montezuma. En este tramo tenemos de todo: pistas recién asfaltadas donde la sensación de deslizarse es etérea, y caminos donde una vez hubo asfalto y ahora hay una serie de cráteres producidos por algún bombardeo de meteoritos.

Llegando a Montezuma

Llegamos con los huesos prácticamente desencajados y bastante cansados y nos alojamos en el Hotel Lis, a pie de playa. Las olas nos van a dar la tabarra toda la noche. Salimos a cenar a una soda del centro y nos damos cuenta de que no nos gusta mucho el sitio, a pesar de las recomendaciones. Es un poco parque temático y lo tico brilla por su ausencia. Nos encontramos con Alex y nos vamos a tomar un cocoloco y una piña colada con él, con Mar y con una pareja de dicharacheros catalanes que dan por sentado que por ser vascos somos nacionalistas. Tras una distendida charla en la que participa, para poner un grano místico-religioso, la camarera, nos vamos a dormir.

A la mañana madrugamos para ver las cataratas de Montezuma; vemos la primera catarata, pero subir más arriba está peligroso. Resbala mucho, el río viene con mucho agua y nos da respeto los carteles que anuncian las varias muertes que se han producido allí. Como el día está gris y tampoco nos queremos gastar mas $ en la excursión a Isla Tortuga nos vamos a coger el Ferry de Paquera a Puntarenas. Tras una pequeña espera, en la que me bebo una pipa (un coco con pajita) zarpamos. El trayecto es rápido y agradable gracias a la brisa y permite ver el golfo de Nicoya con sus islas. A lo lejos se distinguen la zona de Monteverde y la alta cordillera de Tilarán. Creo distinguir también el techo de Costa Rica, la zona de Chirripó.

En el Ferry

En Puntarenas tenemos que hacer alguna llamada para el tema del seguro. Aprovecho para encender el móvil y recibo algunos mensajes de felicitación por mi cumpleaños. Por la estupenda carretera llegamos bastante rápido a Jacó, que pasamos de largo hasta Playa Hermosa.

Playa Hermosa

Por fin vemos un buen sitio de surf. La playa es bastante larga y hay picos por todos los sitios. Las olas son potentes, llevan mucho agua y son un poco cerrotes, pero algún surfer se marca unos buenos tubos. Nos pasamos un buen rato mirando ya que hay bastante gente, aunque como mucho 2 o tres en cada pico.

Playa Hermosa

De nuevo en marcha, atravesamos de hierro que se caen a pedazos, algunos están un poco torcidos y todo. Llegamos a Quepós y Manuel Antonio y rápidamente, casi al lado de la entrada al parque encontramos estas cabinas Ramírez. Nos queda una hora de sol y la playa está a 30 metros de las cabinas, Ixone tiene una herida en el dedo gordo del pie y no se puede bañar, pero yo si. Asistimos a una puesta de sol que nos deja flipados. Ixone desde la orilla venga a tirar fotos de un cielo alucinante.

Ixone en la playa de Manuel Antonio

Yo en el agua que refleja las llamaradas del cielo canturreo en voz baja. La sensación de amplitud del cielo, la transparencia, la intensidad de los colores y las luces, la rapidez con la que cambian, en fin, no sé si exagero si digo que es el atardecer más chulo que he vivido. Después de este éxtasis una cenita y a descansar a la habitación.

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