El viaje a Croacia 2008

Otok Pag, Caska, Simuni, Pag

Salimos de Krk y nos dirigimos hacia el sur por la E65, la hermosa carretera que bordea la costa croata. Las paradas son numerosas, en cada alto o pequeño puerto hay bonitas vistas de la costa y de las cercanas islas de Krk, Prvic, Rab y más tarde Pag. En cada calita se acomodan pequeños campings con acceso al mar. En esta zona parece que es frecuente un fuerto viento y hoy no es una excepción.

krk

A media mañana llegamos a Prizna, desde donde se coge un ferry a Zigljen, en el extremo norte de la isla de Pag. Aunque no era nuestro plan original nos parece una buena idea atajar por mar y recorrer ya la isla desde aquí. En la cola del ferry me doy un refrescante chapuzón en el puerto del pueblo.

ferry prizna

Al bajar del ferry sorprende el aspecto lunar de esta parte de la isla. Nos dirigimos a Novalja pero tiene pinta de turismo de playa y nada más, y para un chapuzón preferimos la playa más tranquila de Caska.
Buscando un sitio para comer llegamos a una playita que da al pequeño mar interior de la isla, a la altura de Kolan. Tras montar el toldo, bien amarrado por el fuerte viento, nos comemos unas ricas doradas al borde de la playa. Tras una breve siesta por parte de Ixo nos damos un par de baños. Nos ponemos las gafas de bucear pero no hay mucho que ver en esta playa debajo del agua.

simuni

Nuestra próxima parada es Simuni. Que maravilla de sitio. Un brazo de mar se adentra en tierra, bordeado al fondo por numerosos veleros. La pequeña bahía forma un puerto en el que hay muchos barquitos, barcas de pescadores y muelles a lo largo de su litoral. Se está muy tranquilo aquí y damos un agradable paseo que se fijará en nuestra memoria.

Seguimos hasta Mandre que tiene pinta de estar enclavado en un entorno igual de agradable que Simuni. Sin embargo el pueblo es más turístico y nos vamos rápidamente. Camino de Pag, capital de la isla, se puede ver el paisaje formado por la multitud de islas que salpican el Virsko More.

virsko more

Ya con la puesta de sol cenamos al lado de unas instalaciones eléctricas, justo antes de bajar a Pag. Encima de Pag hay un mirador que sorprende por la amplitud y belleza de las vistas sobre Pag y el mar interior de la isla.

pag

En Pag aparcamos en el centro y damos una vuelta. El paseo marítimo es muy agradable, sopla una ligera brisa nocturna refrescante. Hay gente pero no demasiada, lo que anima el sitio. Callejeando veo una peluquería. Me corto el pelo y me afeita, con maquinilla, una señora muy maja por 50 Kunas. En la plaza central nos tomamos una cerveza grande (pivo ozujsko) y coca cola por 26 Kunas. En la terraza vemos embobados a la gente deambular y a las niñas jugar y gritar. Más tarde buscamos un rinconcito cerca de la ciudad para aparcar la furgoneta y dormir.

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Zadar, Sibenik

Me levanto y doy un paseito hasta Pag para comprar pan y croissants rellenos. Alejándonos de Pag paramos para desayunar. Ixo se ducha. Nos acercamos hasta Pouljana, otro pueblecito tranquilo con algunos turistas. Nos vamos saliendo de la isla, siempre acompañados de estupendas vistas.

En Zadar nos encontramos con bastante tráfico pero conseguimos aparcar al lado de la muralla, en la entrada al coqueto y ordenado mercado.

zadar

Compro unas uvas negras que me comeré más tarde, sentado en una plaza llena de turistas. Callejeamos por las brillantes y pulidas calles empedradas, procurando ir por la sombra. Muy bonitas estas calles y también las vistas desde la torre campanario a la que subimos previo pago de 10 Kunas. Hacemos compras para cocinar un cuscus con cordero que finalmente será ternera, pese a haber balado delante de la carnicera.

zadar

Dejamos la bonita Zadar para buscar un rinconcito donde bañarnos y comer. Lo encontramos al lado de Pirovac, al borde de una carretera semiabandonada y salpicada de veraneantes. Baño, comida, siesta y baño.

pirovac

Seguimos camino y no muy convencidos acabamos parando en Sibenik, después de un duro esfuerzo por conseguir monedas para el parking. El esfuerzo incluye la visita a un oscuro garito de tragaperras donde me cambian a billetes pequeños. Sibenik resulta ser una agradable sorpresa. La guía de LonelyPlanet solo destaca su catedral, pero todo el casco antiguo es una maravilla. Callejuelas medievales, empedradas, rinconcitos pintorescos por doquier y estiradas y nobles casas de piedra. Alguna fachada me recuerda a Siena. En el paseo marítimo vemos un par de superyates de lujo y una familia que desembarca y se mezcla entre los ‘vulgares’ turistas. Vaya ricachones.

sibenik

La plaza de la catedral es magnífica, es un rinconcito de los que perduran en la memoria. Nos ha gustado tanto Sibenik que nos quedamos un rato largo y también cenamos fuera. Un par de hamburguesas, 2 aguas y 2 pivo Karlovacko por 81 Kunas en una terrazita en una plazita. Nos vamos a buscar un sitio para dormir. Tras varias vueltas nos quedamos al borde de un puertecito en una zona residencial en Brodarica.

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Trogir, Kastela, Split.

Nos levantamos tras una noche ajetreada por los mosquitos. Desayunamos en el mirador del puente de Brodorica. Seguimos hacia el sur pasando por Primosten sin detenernos.

trogir

En Trogir hay bastante tráfico pero también aparcamos rápido cerca del puente peatonal que da acceso a la isla. Se nota que es un destino turístico principal y ya a las 10 hay mucha gente. Pero por las callejuelas no principales se puede pasear tranquilamente. Callejeamos descubriendo casas medievales, palacetes e iglesias abolladas y toda clase de rincones curiosos y añejos. La plaza principal es una gozada, el pórtico de la iglesia tiene unas esculturas y bajorelieves muy trabajados y realistas. Es casco medieval es una gozada. Aún así descubriremos una serie de ‘dramas turísticos’ causados por la avaricia quizás de los hosteleros. Esto es, en varias ocasiones, los toldos, sombrillas y demás mobiliario de chiringuito ocultan, tapan o modifican radicalmente la arquitectura que dota de belleza al lugar.

kastela

Camino de Split nos dirigimos a Kastela, tratando de ver alguno de sus castillos. Buscando uno de ellos descubrimos una playa donde nos quedamos a descansar, comer, bañarnos y ducharnos, cerca de Kastel Luksic.

Tras el descanso seguimos intentando encontrar algún castillo. Lo que encontramos es una zona de veraneo muy concurrida que parece ser la zona de recreo del cercano Split. Los diferentes Kastel que hay en esta bahía esconden callejuelas y plazas cuidadas y animadas a pesar del calor de sobremesa. En una de esas plazitas nos reabastecemos de agua en una de las poquísimas fuentes que estamos viendo. Tras visitar el Kastel Luksic, el único que finalmente encontraremos con apariencia de castillo, nos vamos a Split.

split

Tras alguna vuelta y encerrona conseguimos aparcar encima del extenso mercado anexo al Palacio Diocleciano. La primera impresión de la fachada de la muralla que da al paseo marítimo es muy buena. El impresionante aspecto de tal cantidad de piedrotas, columnas y remiendos de una época u otra dan un aspecto decadente, impresionante y cautivador al mismo tiempo.

split

Entramos por la puerta Este, o de Plata, y no dejamos de maravillarnos y aturullarnos antes el mazazo de este palacio-ciudad. El paseo reserva continuas sorpresas: el acceso al Protiron, una plazita central, las callejuelas plagadas de palacetes y piedras labradas y trabajadas en mil y un estilos. Estamos rodeados de piedra por todas partes, con diferentes tamaños, texturas y estados de conservación. Los abiertos espacios luminosos se alternan con los más oscuros rincones haciendo del callejear un ir y venir de luces y sombras.

split

Salimos por la puerta Oeste, o de Hierro, a una placita cercana al antiguo Ayuntamiento. En una terraza cerveza y limonada. Un buen rato de embobamiento viendo pasar turistas a mansalva. Nos vamos a buscar el ‘Buffet Fife’ que la guía Lonely Planet describe como lugar de cocina casera para marineros e inadaptados. Desgraciadamente la guía se equivoca radicalmente y resulta que se trata de un restaurante petado de turistas hasta las cartolas que seguramente han comprado la misma guía que yo. Creo que esta guía de Lonely Planet no acierta con bastantes cosas, quizás sea por la temporada alta alguno de sus errores.

split

Después de varias vueltas por los repletos restaurantes optamos por la rápida y barata opción de comer una pizza en el paseo marítimo ya de noche. Cogemos la furgoneta y volvemos a la playita de Kastel Luksic a dormir.

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