El viaje a Rumanía 2007

Salszburgo

Hoy Lunes 20 nos levantamos pronto porque tenemos que recoger la furgoneta. Hago un par de llamadas desde el hotel para preguntar la hora y el lugar exacto de recogida. Tenemos que ir a Markt Schwaben a las 11. Antes de dejar el hotel reservamos la noche del 7 de septiembre.

Cogemos un tren, el S2, que nos lleva allí. Después del papeleo y de una clase práctica de uso de las funcionalidades de la furgo salimos con una sonrisa de oreja a oreja. Y no es para menos, la furgoneta, una Volkswagen California, cumple todas nuestras expectativas. Es un modelo nuevo, solo tiene 16.000 km, y está impecable. Cada uno de los detalles que tiene está pensado para hacer el viaje más cómodo. ¡Qué furgo más guapa! Frigorífico, cocina, techo Westfalia, cajones y rinconcitos por todos los lados, está muy bien diseñada.

Hacemos una parada en un Lidl y llenamos las bodegas de comida. Rumbo a Salzburgos. Antes de llegar nos metemos por unos publitos monos, Inzell y Bad Reichenhall. En este último preparamos nuestra primera comida en la California.

California

Llegamos a Salzburgo sobre las 5. Ha sido un día muy lluvioso, pero parece que el tiempo nos da un respiro de dos horitas, suficiente para patear esta pequeña ciudad. Aparcamos prácticamente en el centro, a dos minutos de la Residenz Platz, con su enorme fuente.

Salszburgo

Callejeamos, entramos en una iglesia a ver una exposición de un artista. Al cabo de un rato de andar paseando vemos salir de un teatro, creo que el Festspiesl Hauser, a un montón de gente que acaba de asistir a algún espectáculo. Sorprende la super-elengancia de todos, los negros cochazos y los carros de caballos.

Salszburgo

Hasta el recogedor de las cacas de caballo realiza su trabajo con un Ave Maria tocado de fondo por un cuarteto callejero. Después de cruzar el río el frío arrecia y nos tomamos un cacao calentito en una acogedora cafetería.

De nuevo a la carretera. Nos acercamos todo lo posible a Viena, hasta que llega la hora de cenar y descansar.

California

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Viena

Hoy nos hemos levantado y hemos conducido un rato para ir acercándonos a Viena. A unos 40 km hemos parado en una gasolinera y hemos desayunado un sandwich. Hemos continuado y hemos cogido el acceso Oeste a la ciudad, que conduce al centro. Con un mapa un poco malo hemos conseguido orientarnos y aparcar la furgo justo al lado del centro, en el Nasch Market. Este es un mercado muy coqueto y bien dispuesto a lo largo de la calle Wienzeile. Tiene mucha variedad de encurtidos, probamos una especie de guindilla rellena de queso fresco. También hay frutas, perscado y frutos secos, con abundancia de Wasabis, un fruto seco con una capa verde cuyo sabor recuerda al de la pasta japonesa.

A pesar de no tener mapa, al empezar a caminar un sexto sentido nos ha guiado al centro. A través de la Karlspltz llegamos a la concurrida y comercial Karntner Str. donde los comercios se pelean por los mejores locoles, entre ellos ZARA.

comercios viena

Desque que hemos entrado en esta ciudad nos ha impactado su carácter imperial. Grandes palacios, edificios, museos, parques y avenidas majestuosas dan fe de la aristocrática historia de la ciudad. Se ve que en esta ciudad ha habido y hay mucho dinero y poder.

viena esculturas

También mucho apoyo y fomento de la cultura y las artes, ya que la calidad de las arquitecturas y esculturas así lo demuestra. Tanto como los numeroso museos, bibliotecas, teatros y demás. Es una ciudad de 1,5 millones de habitantes y parece que por el número de majestuosas edificaciones que hay, toca a muchos palacetes por barba. Al fín y al cabo es un país donde la derecha tiene bastante fuerza.

viena

Al ir caminando por Karntner Str. vamos mirando sin parar todas esas magníficas construcciones que se ven en la calle o en otros espacios por la ciudad. Llegamos a la plaza de la Catedral e Ixo se compra unos coloretes en ZARA.

animada plaza viena

Yo espero sentado al sol viendo la animada Stephan Platz. Callejeamos por Graben y su columna de la Peste.

peste viena

Llegamos a Michaeler Platz, donde hay una escuela de equitación española, y que es una de las partes traseras de la gran residencia real Hofburg. Más tarde pasamos por la Minoriten Kirche (una iglesia minorita, que no sé lo que es) y luego por la Juden Platz donde hay un monumento recordando a los 65.000 judíos austríacos víctimas del nazismo.

Al lado de la plaza comemos un menú del día por 6,90 € consistente en un puré de calabacín (zuchinni) y un filete albardado acompañado de patatas cocidas con una salsa dulce. Muy rico y muy barato, una pena que nos cobre 5 € por una botella de litro de agua.

comida en viena

Después nos dirigimos a la parte norte del centro, cercana a un canal del Danubio. Ixo aprovecha la ocasión y se depila las piernas a la cera en un centro de estética mientras yo me doy un paseo por la zona. Callejeamos un poco más y volvemos a la zona de la plaza Stephan. En un HM Ixo se compra un pañuelo para el cuello y me lo deja ya que tengo un poco de anginas. Antes nos hemos tomado un café en una terraza frente a la catedral.

cafe viena

Más tarde cruzamos el Hofburg y nos tumbamos un rato en el cesped de la Helden Platz. De allí nos acercamos hasta el Museum Quartier atravesando otro parque flanqueado por enormes museos.

El Museum Quartier es un complejo que alberga varios museos y casi 40 empresas relacionadas con las artes y la cultura, una especie de macro-Arteleku. Lo mejor del sitio es su patio central donde hay mucha actividad, sobre todo juvenil. Nos tumbamos en unos bloques/mobiliario urbano bastante cómodos para observar la plaza interior y su bullicio.

museum quartier

Es hora de regresar a por la furgo, pero antes compramos unas setas para cenar. Damos unas vueltas por la ciudad conduciendo por el anillo que rodea el centro. Nos quedamos pasmados por más y más grandiosos edificios, el Parlamento, el Nuevo Ayuntamiento, etc. Para terminar cruzamos el Danubio y vemos la cudad financiera con sus lujosos rascacielos, la torre mirador y el edificio de la ONU.
Salimos por el entramado de autopistas y dejamos atrás esta bellísima ciudad. Nos ha cautivado todo su esplendor imperial. Ahora a descansar y dormir después del estofado de carnes y setas para cenar.

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Budapest

El miércoles 22 conducimos unos 150 km antes de llegar a las cercanías de Budapest. Entramos en una zona comercial, hacemos alguna compra e intentamos comprar una ducha portátil en Decathlon, pero no les quedan. Según entramos entre el cargado tráfico en la ciudad, por la parte de Buda, vemos el desvío a la Citadella. Desde esta colina y su mirador se observa la ciudad y uno puede empezar a comprender cómo está estructurada.

Budapeste desde la Citadella

Damos unas vueltas por la ciudad y aparcamos en el centro, junto a la Erzsebet Ter. Cambiamos unas monedillas para el parquímetro y comemos en una terraza una sopa tártara y una ensalada con brochetas de pescado.

comida Budapest

Como no tenemos mucho tiempo para ver la ciudad alquilamos unas bicis y así nos da tiempo a ver todo lo interesante. Lo más chulo: la ribera del Danubio con sus puentes y el Parlamento, y también el parque que está al final de la Andrassy út. Hay una amplísima plaza a la entrada a este parque. Dentro del mismo hay una islita con unos castillitos e iglesias que son una gozada, muy coquetos.

Con las bicis también recorremos las atestadas calles comerciales paralelas al río. Acabamos reventados de tanta bici y tanto calor y después de un café a descansar.
Budapest es una ciudad que al igual que Viena impresiona por lo majestuoso de muchos de sus edificios. Sin embargo es bastante más caótica que Viena, como se ve en el tráfico o la gente. Pese a todo una maravilla.

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